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¿Es bíblica la perpetua virginidad de María?

La posición oficial de la Iglesia Católica Romana, es que María, la madre de Jesús, permaneció siendo una virgen por toda su vida. ¿Es este concepto bíblico? Antes de internarnos en la búsqueda de Escrituras específicas, es importante comprender el por qué la Iglesia Católica Romana cree en la virginidad perpetua de María. La Iglesia Católica Romana, ve a María como “la Madre de Dios” y “La Reina del Cielo”. Los católicos creen que María tiene un lugar exaltado en el Cielo, con un cercano acceso a Jesús y a Dios el Padre. Tal concepto no es enseñado en ninguna parte de la Escritura. Es más, aunque María hubiera ocupado tan exaltada posición, el haber experimentado la relación sexual no la hubiera privado de ganar tal nivel. El sexo dentro del matrimonio no es pecado. María de ninguna manera se hubiera contaminado a sí misma por tener relaciones sexuales con José su esposo. Todo el concepto de la perpetua virginidad de María, está basado en una enseñanza anti-bíblica: María como Reina del Cielo, y en un anti-bíblico malentendido del sexo.
Así que, ¿qué es lo que dice la Biblia acerca de la perpetua virginidad de María? Usando la Nueva Biblia Americana, la cual es una traducción católica de la Biblia, podemos ver que la perpetua virginidad de María no es enseñada en la Biblia.Mateo 1:25NBA nos dice, “Él no tuvo relaciones con ella hasta que ella dio a luz un hijo, y él le llamó Jesús.” Él, José no tuvo relaciones sexuales con ella, María, HASTA que ella dio a luz a un hijo, Jesús.” El significado de esta Escritura es abundantemente claro. José y María no tuvieron relaciones sexuales hasta después de que nació Jesús.Mateo 13:55.56NBA declara, “¿No es Él el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros?” Los católicos argumentan, correctamente, que los términos griegos para “hermanos” y “hermanas” en estos versos pueden referirse también a familiares masculinos y femeninos, no necesaria y literalmente a hermanos y hermanas. Sin embargo, el significado implícito está claro, ellos pensaban en Jesús como el hijo de José, el hijo de María, y hermano de Jacobo, José, Simón y Judas, y el hermano de un número y nombre no mencionado de hermanas. Padre, madre, hermano, hermana. Es necesario deformar el significado del texto para interpretar el hermanos y hermanas como “primos” o “parientes” habiéndose mencionado al padre y a la madre de Jesús.
Mateo 12:46NBA nos dice, “Mientras Él aún hablaba a la gente, Su madre y Sus hermanos estaban afuera, queriendo hablar con Él.” Ver tambiénMarcos 3:31.34;Lucas 8:19-21;Juan 2:12; yHechos 1:14. Todos mencionan a la madre de Jesús con Sus hermanos. Si ellos fueran Sus primos, o los hijos de José de un matrimonio previo, ¿por qué se les menciona con María con tanta frecuencia? La perpetua virginidad de María no puede ser obtenida de la Escritura. Debe ser forzada en la Escritura, en contradicción con lo que la Escritura claramente establece.
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¿Qué dice la Biblia acerca de la virgen María?
María, la madre de Jesús era una mujer quien fue descrita por Dios como “muy favorecida” (Lucas 1:28). La frase “muy favorecida” viene de una palabra griega, que significa esencialmente “mucha gracia”. María recibió la gracia de Dios. La gracia es “un favor inmerecido”, significando que es algo que recibimos a pesar del hecho de que no lo merezcamos. María necesitaba de la gracia de Dios, al igual que el resto de nosotros. María misma comprendió esta hecho, al declarar en Lucas 1:47, “Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.” María reconoció que ella necesitaba ser salvada, que ella necesitaba a Dios como su Salvador. La Biblia nunca dice que María fuera otra cosa que una humana ordinaria, a quien Dios eligió utilizarla de una manera extraordinaria. Sí, María era una mujer justa y favorecida (con gracia) por Dios (Lucas 1:27-28). Al mismo tiempo María también fue un ser humano pecador, como todos los demás, que necesitaba a Jesucristo como su Salvador, al igual que todos los demás (Eclesiastés 7:20;Romanos 3:23;6:23;1 Juan 1:8).
María NO tuvo una “inmaculada concepción” – no hay una razón bíblica para creer que el nacimiento de María fue otra cosa que un nacimiento humanamente normal. María era una virgen cuando dio a luz a Jesús (Lucas 1:34-38), pero la idea de una virginidad perpetua de María es anti-bíblica. Mateo 1:25, hablando de José, declara, “Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre Jesús.” La palabra “hasta” indica claramente que José y María tuvieron una unión sexual después del nacimiento de Jesús. José y María tuvieron varios hijos juntos después de que Jesús nació. Jesús tuvo cuatro medios-hermanos; Jacobo, José, Simón, y Judas (Mateo 13:55). Jesús también tuvo medias-hermanas, pero no se mencionan sus nombres o el número de ellas (Mateo 13:55-56). Dios bendijo y favoreció a María dándole varios hijos, lo cual en esa cultura era una clara indicación de la bendición de Dios hacia una mujer.
Una ocasión en que Jesús estaba hablando, una mujer de entre la multitud exclamó, “Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste” (Lucas 11:27). Nunca hubo una mejor oportunidad para que Jesús declarara que María era en realidad digna de alabanza y adoración. ¿Cuál fue la respuesta de Jesús? “Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.” (Lucas 11:28). Para Jesús, la obediencia a la Palabra de Dios era MAS IMPORTANTE que el ser la mujer de quien nació. En ninguna parte de la Escritura Jesús, o alguien más, dirige alguna alabanza, gloria o adoración a María. Elisabet, la pariente de María, alabó a María en Lucas 1:42-44, pero su alabanza estaba basada en el hecho de que María daría a luz a Jesús. No estaba basada en ninguna gloria inherente en María.
María estuvo ahí en la cruz cuando Jesús murió (Juan 19:25). María estuvo con los apóstoles en el día de Pentecostés (Hechos 1:14). Sin embargo, María nunca vuelve a ser mencionada después del capítulo uno del libro de los (Hechos. 1). En ningún momento los apóstoles le concedieron a María un papel prominente. La muerte de María no está registrada en la Biblia. Nada se dice de María acerca de su ascensión al cielo, o siendo de alguna forma exaltada en el cielo. María debe ser respetada como la madre terrenal de Jesús, pero no es digna de adoración. En ninguna parte indica la Biblia que María puede escuchar nuestras oraciones, o que puede ser mediadora para nosotros ante Dios. Jesús es nuestro Único abogado y mediador en el cielo (1 Timoteo 2:5) Si se le hubiera ofrecido alabanza, adoración, u oraciones, María hubiera dicho lo mismo que los ángeles: “¡Adora a Dios!” (Apocalipsis 19:10;22:9) María misma establece el ejemplo para nosotros, dirigiendo su alabanza, adoración y glorificación solamente a Dios, “Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. Porque ha mirado la bajeza de su sierva; pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones, porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso; Santo es su nombre” (Lucas 1:46-49).
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¿Fue San Pedro el primer Papa?
La Iglesia Católica Romana ve a Pedro como el primer Papa sobre quien Dios eligió construir Su iglesia (Mateo 16:18). Se sostiene que él tuvo autoridad (primacía) sobre los otros apóstoles. La Iglesia Católica Romana mantiene que algún tiempo después de los eventos registrados en el Libro de los Hechos, el apóstol Pedro se convirtió en el primer obispo de Roma, y que el obispo romano fue aceptado por la iglesia primitiva como la autoridad central entre todas las iglesias. Enseña que Dios le pasó la autoridad apostólica de Pedro a aquellos que más tarde ocuparon su silla como obispo de Roma. Esta enseñanza de que Dios pasó la autoridad apostólica de Pedro a los subsecuentes obispos es referida como la “sucesión apostólica.”
La Iglesia Católica Romana también sostiene que Pedro y los subsecuentes Papas, fueron y son infalibles cuando declaran asuntos “ex cathedra”, desde su posición y autoridad como Papas. Enseña que ésta infalibilidad le da al Papa la habilidad de guiar a la iglesia sin error. La Iglesia Católica Romana declara que puede trazar una línea regresiva ininterrumpida de Papas hasta San Pedro, citando esto como evidencia de que es la verdadera iglesia, puesto que de acuerdo a su interpretación deMateo 16:18, Cristo construyó Su iglesia sobre Pedro.
Pero mientras que Pedro fue la figura central en la primera propagación del Evangelio (parte del significado detrás deMateo 16:18-19), la enseñanza de la Escritura, tomada en contexto, en ninguna parte declara que él estaba en autoridad sobre los otros apóstoles o sobre la iglesia (teniendo primacía) VerHechos 15:1-23;Gálatas 2:1-14;1 Pedro 5:1-5. Tampoco es enseñado que el obispo de Roma, o ningún otro obispo, debía tener la primacía sobre la iglesia. La Escritura ni siquiera registra explícitamente que Pedro aún estuviera en Roma. Antes bien, solo hay una referencia en la Escritura sobre Pedro escribiendo desde “Babilonia”, un nombre que algunas veces se aplicaba a Roma; (1 Pedro 5:13) Primordialmente sobre esto y el histórico surgimiento de la influencia del Obispo de Roma es de donde procede la enseñanza de la Iglesia Católica Romana, sobre la supremacía del Obispo de Roma. Sin embargo, la Escritura enseña que la autoridad de Pedro era compartida por los otros apóstoles (Efesios 2:19-20) y la autoridad de “atar y desatar” atribuida a él fue del mismo modo compartida por las iglesias locales, no solo por sus líderes (verMateo 18:15-19;1 Corintios 5:1-13;2 Corintios 13:10;Tito 2:15;3:10-11).
Del mismo modo, en ninguna parte la Escritura se declara que, a fin de guardar a la iglesia del error, la autoridad de los apóstoles fuera pasada a aquellos que ellos ordenaran (la sucesión apostólica). La sucesión apostólica es “atribuida” a aquellos versos que la Iglesia Católica Romana utiliza como soporte para esta doctrina (2 Timoteo 2:2;4:2-5;Tito 1:5;2:1;2:15;1 Timoteo 5:19-22). Pablo NO hace un llamado a los creyentes en varias iglesias a recibir a Tito, Timoteo y otros líderes de la iglesia en su autoridad como obispos; sino más bien basándose sobre su condición de compañeros colaboradores con él (1 Corintios 16:10;16:16;2 Corintios 8:23).
Lo que la Escritura SI enseña, es que las falsas enseñanzas surgirían aún de entre los líderes aceptados por la iglesia y que los cristianos debían comparar las enseñanzas de estos posteriores líderes eclesiásticos con la Escritura, que es lo único citado en la Biblia como infalible (Mateo 5:18;Salmos 19:7-8;119:160;Proverbios 30:5;Juan 17:17;2 Pedro 1:19-21) La Biblia no enseña que los apóstoles fueran infalibles, aparte de lo que fue escrito por ellos e incorporado a la Escritura. Pablo, hablando a los líderes de la iglesia en la gran ciudad de Efeso, les advierte sobre la llegada de falsos maestros, y para combatir contra tal error, él NO los encomienda a “los apóstoles y a aquellos que llevarían su autoridad”, sino que él los encomienda a “Dios y la palabra de Su gracia...” (Hechos 20:28-32) Es la Escritura la que debe ser la infalible norma para evaluar la enseñanza y la práctica (2 Timoteo 3:16-17), no la sucesión apostólica. Es por medio del examen de las Escrituras, que las enseñanzas demuestran ser verdaderas o falsas (Hechos 17:10-12).
¿Fue Pedro el primer Papa? La respuesta, de acuerdo a la Escritura, es un claro y enfático no. Pedro en ninguna parte reclama la supremacía sobre los otros apóstoles. En ninguna parte de sus escritos (1 y 2 de Pedro) el apóstol Pedro reclamó ningún rol especial, autoridad, o poder sobre la iglesia. En ninguna parte de la Escritura Pedro, o algún otro apóstol, declara que su autoridad apostólica sería pasada a sucesores. Si, el apóstol Pedro tuvo un papel de liderazgo entre los discípulos. Si, Pedro jugó un papel crucial en la primera proclamación del Evangelio (Hechos capítulos 1–10) Si, Pedro fue la “roca” que Cristo predijo que él sería (Mateo 16:18). Sin embargo, estas verdades acerca de Pedro, de ninguna manera le dan soporte al concepto de que Pedro fue el primer Papa, o de que él fue el “líder supremo” sobre los apóstoles, o de que su autoridad sería pasada a los obispos de Roma. Pedro mismo nos señala a todos hacia el verdadero Pastor y Supervisor de la iglesia, el Señor Jesucristo (1 Pedro 2:25).
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